Días de lluvia en el Campo: Calma, Reflexión y Aprendizaje en Vida Simple
🌧️ Días de lluvia en el Campo
Hoy amaneció lloviendo en el campo.
De esas lluvias suaves que caen sin apuro, que humedecen la tierra con calma y parecen traer un silencio distinto.
Me levanté temprano, como siempre.
Arreglé los animales, preparé el mate y encendí la estufa.
Hay algo reconfortante en la rutina cuando afuera llueve.
En los días de lluvia, la huerta descansa.
La tierra se empapa, las hojas se lavan, y todo parece más verde.
Yo aprovecho esos momentos para trabajar en mis proyectos en internet, escribir, ordenar fotos, editar un video, o avanzar en alguna idea que tenía guardada.
Después recojo algunas verduras frescas para cocinar algo simple: zapallitos, acelgas, arvejas o lo que la tierra haya querido dar.
Cocinar con lo que uno mismo cosecha tiene un sabor distinto, un pequeño orgullo silencioso que solo el que planta y espera entiende.
Mientras tanto, miro por la ventana como las verduras agradecen el riego.
La lluvia las fortalece, las limpia, las renueva.
Y pienso que quizás nosotros también necesitamos días así: días que nos obliguen a frenar un poco, a mirar adentro, a dejar que algo nos calme.
No todos los días son de siembra o cosecha.
Algunos días son simplemente de espera, de dejar que la vida haga lo suyo.
Esos son los momentos en que más aprendo: cuando no puedo estar en la huerta, pero puedo sembrar ideas; cuando no trabajo con las manos, pero sí con la mente y el corazón.
Aprendí que la vida simple también se trata de aceptar el ritmo de las cosas.
De entender que no hay apuro, que cada semilla tiene su tiempo, y que incluso en los días grises hay algo creciendo en silencio.
🌿Hoy, mientras escucho la lluvia caer sobre el techo, agradezco por la calma, por el mate caliente, por los animales tranquilos y por la oportunidad de seguir creando, aunque sea desde adentro.
Los días de lluvia también son fértiles, solo que de otra forma.

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